Aquí hay una serie que mató el tiempo exitosamente en los noventa entre sesiones de Doom y el Quake temprano. The Incredible Machine 2 es un puzzle basado en física de 1994 donde construirías todo tipo de contraptions locos en la pantalla — palancas, bolas, resortes, chorros — e intentarías que la canica llegara donde necesitaba. La idea de Dynamix es simple y brillante al mismo tiempo.

Se juega en 2D con una física que funciona convincentemente para la época. Tienes un conjunto de objetos que puedes manipular — levantar, rotar, colocar en otro lugar — y la tarea es usar la gravedad, los impactos y los rebotes para guiar la canica a través de obstáculos, bombas o trampas hacia la meta. Solo ensamblas las partes, el resto depende de la física. Los controles son intuitivos; el ratón es tu herramienta para trabajar con componentes en el área de juego. No es acción, es lógica — un momento de reflexión, algunos intentos, a veces un poco de suerte.
Lo que hace interesante a The Incredible Machine 2 es la libertad. No hay una única respuesta correcta. Puedes alcanzar la misma meta de tres maneras diferentes, dependiendo de tu idea. Los editores de niveles para crear tus propias fases proporcionaban una oferta infinita de contenido — y esto era antes de internet, solo intercambiando disquetes con amigos. Era un fenómeno en esa época.

Ha envejecido en un aspecto, aunque — los gráficos se mantienen, pero sentirás el ritmo sin una computadora moderna. Las animaciones de física corren lentamente, esperar los resultados se arrastra. Hoy es más un recuerdo que una experiencia de juego, especialmente cuando tienes la oportunidad de probar Portal o Portal 2, que llevan la misma lógica mucho más lejos y con mejor pulido.

Pero si tienes curiosidad por las raíces de la mecánica de puzzles y quieres recordar de dónde vinieron, The Incredible Machine 2 vale la pena hacer clic en un emulador. Ya no es un juego que te enganche durante horas, pero es un testimonio de cómo una idea simple y una ejecución sólida hacen buenos juegos sin frills innecesarios.