Sinistar te comerá. Literalmente. No es una metáfora, no es una exageración emocional — esta es la regla número uno y la única estrategia es no dejar de recopilar diamantes antes de que esa mandíbula cósmica se acerque demasiado. Acción arcade de mediados de los noventa, donde un momento de paz es más raro que las cosas mismas que estás recogiendo.

El juego es primitivamente genial. Controlas una pequeña nave, volando a través de una pantalla negra recogiendo cristales esparcidos por el campo de juego. Cada uno te acerca más a tu perdición. Mientras tanto, Sinistar se forma gradualmente a partir de píxeles individuales — primero solo siluetas finas, luego un personaje que se parece más a un pacman espacial con dientes. Y entonces se convierte en algo. Listo para tragarte entero. ¿Tu única arma? Recopilar esos últimos diamantes y disparar ese poder que (esperemos) lo detenga. El tiempo lo es todo.
La versión MS-DOS de 1995 no es la máquina arcade original, pero es una adaptación adecuada. Los gráficos son rudimentarios, los sonidos son bip-bip — cosas típicas de mediados de los noventa, cuando los juegos antiguos se metían en las computadoras como artículos en un cajón. Los controles son directos: teclas de flecha, barra espaciadora para disparar, sin florituras innecesarias. El juego te enseña una cosa: dispara y recopila sin vacilar, porque un error te cuesta una vida. No hay tiempo para pensar, confías en la intuición y el reflejo.

Sinistar no se basa en una narrativa brillante o mecánicas profundas. Se siente cómodo en la simplicidad: escapar, recopilar, disparar, morir. Una y otra vez. Este diseño arcade de acción arquetípica tuvo su momento, y lo que queda de él es un diseño sin compromisos. En los noventa, ese estilo de corte era típico — sin vacilar, sin explicaciones, solo jugar y que suceda.

Hoy puedes jugarlo sin sentirte como una reliquia. Se ejecuta en un navegador sin problemas, así que en poco tiempo tienes uno de los juegos arcade fundamentales de la era de PC en tu colección. No es un juego que te cautivará con su historia — es un juego de adrenalina, experiencia y un recordatorio de que los videojuegos no necesitaban ser agradables para ser esenciales.