Este juego no va a entretenerte con el estilo de combate de ciencia ficción que promete su nombre. Estás aquí ante un rompecabezas lógico de 1982, cuando los ordenadores apenas aprendían que un juego no tenía que limitarse a pitar y parpadear. Alien es tan viejo como Windows 1.0 y se juega en modo texto, como la gran mayoría de los puzles de DOS de aquella era.

Premisa sencilla: no eres oficial ni soldado, solo el administrador de una estación que juega a la estrategia con criaturas alienígenas. Tu objetivo es sobrevivir a su invasión, posicionar tus unidades y decidir qué casillas puedes defender y cuáles son causas perdidas. No es Dune ni StarCraft: es un puzle silenciosamente desafiante con disposición en cuadrícula y probabilidades calculadas de cabeza.
Las mecánicas son desnudas, casi encantadoramente toscas. Mueves el cursor, das órdenes, lees información sobre las posiciones enemigas y tus propias unidades. El ordenador no te dirá de entrada dónde está cada uno: tienes que deducirlo con lógica. No es estresante; es más bien meditativo, casi sombrío. Turno tras turno esperas a ver qué hace el ordenador y luego respondes. Sin efectos visuales, solo números y texto. Sé preciso o perderás por culpa de tu propia mala suposición.
Décadas después, Alien ha envejecido peor justo en el área en que no debía: la respuesta al jugador. No ves animación, no ves batalla, no ves nada dramático. Tu cerebro tiene que imaginar la escena a partir de los datos que lees frase a frase. A los lectores y a las mentes lógicas les encantaba; al resto, no. Hoy solo lo apreciarán coleccionistas y aficionados que busquen vivir una estrategia DOS auténtica sin gráficos ni sonido innecesarios.

Si quieres recordar cómo se ejercitaba el pensamiento estratégico sin 3D y sin dramatización, este juego merece una prueba en tu navegador. Pero prepárate para la paciencia y el amor por los formatos de texto. De lo contrario, es sobre todo un archivo, no un entretenimiento.