El circo está rodando y tú estás a cargo de su estrella — un payaso enfrentándose a un sinfín de saltos, plataformas resbaladizas y obstáculos peligrosos. Big Top es un platformer típico de principios de los ochenta cuando nadie se molestaba con historias. Saltas, esquivas cosas que te matan, y recopilas puntos.

El juego tiene una estructura simple distribuida en muchos niveles llenos de trampas variadas. El objetivo es, digamos, cristalino: llegar de un lado de la pantalla al otro sin ser golpeado por ninguna zona de colisión. El payaso salta, cae, a veces se mueve bastante torpemente — los controles no son los más precisos y esa rigidez en el movimiento se nota. Pero es exactamente donde reside el encanto de esos viejos arcades; no eres un superhéroe, solo un tipo disfrazado intentando sobrevivir en un mundo desconcertante de píxeles coloridos y obstáculos parpadeantes.
La mecánica es desafiantemente primitiva. No tienes mucho tiempo para pensar. Los obstáculos vienen en diferentes formas — a veces partes móviles, a veces necesitas acertar el timing del salto al milímetro. Los gráficos parecen haber sido grabados en monitores con un lápiz. Los sonidos son lo que esperarías: efectos de sonido simples, nada más, nada menos. Jugar comienza siendo divertido, pero con el tiempo sientes lo mismo cada vez — salto, esquivo, avanzo.
Big Top representa una era cuando los platformers eran todavía bloques de construcción sin ambiciones particulares. No era Donkey Kong o Mario, pero en los talleres de computadoras caseras se hicieron miles de juegos con este espíritu. El juego tuvo su momento en PC cuando fue algo competitivo con los arcades. Hoy solo aquellos curiosos sobre cómo se jugaba en la era MSDOS le echarán un vistazo — o aquellos que quieren probar algo desconocido sin grandes exigencias.
Si quieres retroceder a cuando los platformers eran primitivos y unidimensionales, Big Top no te sorprenderá. No es un mal juego, simplemente olvidado. Puedes manejarlo en un navegador sin problemas, pasar por algunos niveles y seguir adelante. Puedes esperar una cosa de él: diversión pura, sin complicaciones y sin florituras. Para los amantes de los clásicos MSDOS vale la pena dedicarle un momento."