Sparola es uno de esos juegos donde te preguntas "¿pero qué es esto?" — y luego, de repente, hace clic. Un simple puzzle lógico en MS-DOS, donde manipulo formas y geometría coloridas al espíritu de los juegos de la segunda mitad de los ochenta, cuando nadie tenía que alardear de ingenio y todo lo que se necesitaba era un cerebro que funcionara.

Es un puzzle lógico en su forma más pura. Elementos geométricos aparecen en pantalla, que tengo que arreglar, unificar o eliminar de alguna manera según reglas fijas. Nada es fácil — sin entender la mecánica, estoy ahí como un tonto. Pero una vez que leo las reglas y le agarro el truco, me doy cuenta de que la magia reside precisamente en esa limitación. Cada movimiento tiene propósito, nada ocurre por accidente.
El juego te da tiempo para pensar. No es un juego de arcade donde el tiempo o los objetos que caen te persiguen. Sparola dice: intenta, piensa, encuentra una solución. Los controles son simples — flechas del cursor, seleccionar, confirmar. Después de un rato dejas de pensar en ello, simplemente juegas. Los gráficos son espartanos, la música puramente funcional, pero esa era una era en la que nos arreglábamos sin efectos. Lo que importaba era que el cerebro viera el juego, no los ojos.
Sparola encontró popularidad en Europa, especialmente en Checoslovaquia y Alemania. Era un disquete que se pasaba en escuelas y clubes de informática. Hoy lo llamarías minimalista y zen — pero en aquella época era simplemente un puzzle, nada más, nada menos. No tenía que ser llamativo e impresionante para ser bueno.
Si amas software lógico antiguo sin florituras innecesarias, te sentirás como en casa con él. Pruébalo en un emulador — no es un asunto largo, más bien lo correcto en el momento correcto, cuando tu cabeza está en el lugar indicado y quieres jugar algo que no exija atención al reloj, solo a la calidad de tu pensamiento.